Me voy, me alejo de la colina
se vienen lirios blancos
entre el aire suave que sopla,
palabras impresas se dejan ver
silencios dolores olvidados;
Todo se mueve sigilosamente
entre la vida y la muerte
de latidos pausados de la gente.
Murallas negras incomprendidas,
saltos de yeguas sin dueño atadas
que relinchan con dolores de partos
por sueños marchitos y dejados
que llevaron las heridas marcadas.
Fuego con colores difuminados
que limpian y dan pureza,
en el hombre mata lentamente
haciendo de su corazón
un silencio duro permanente,
un rio del cuerpo salen
derraman sonidos huecos y latentes
los suspiros salen inertes
con el aire se mueven y también la mente.
Me marcho, me alejo, me voy
Dejo tras de mi un regadío doloroso
Espuma blancas suaves y delicadas
Flores hermosas y tumbas amadas
Me marcho, me alejo, me voy.
Yoossett Huelva (Valencia España)
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