Una multitud estaba reunida en la plaza. Hablaban mal de mí y me les uní para difamarme. Más tarde propuse incendiar la casa de alguien tan miserable y abyecto como yo y fui el primero en arrojar la antorcha.
Cuando todos se fueron, yo aún seguía revolcándome indignado entre las ruinas.
ALEJANDRO BENTIVOGLIO
Publicado en el blog memoriasdeldakota
lunes, 27 de mayo de 2013
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