domingo, 19 de agosto de 2012

UNA NOCHE, PANERO


Hola,
soy el vecino al que una madrugada
de mil novecientos ochenta y tres,
Panero,
señero poeta errante
para el que el proletario es transparencia,
despertó llamando inconsciente a la puerta de su domicilio.

Panero,
beodo y múltiple,
triste tan triste,
Panero de ojos de cordero degollado,
nariz cosida como a lametones
y boca de loco,
de loco sin dientes,
Panero,
llamó una noche,
noche de boca de lobo,
para pedirme fuego
para su cigarrillo carmesí.

GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-

No hay comentarios:

Publicar un comentario