jueves, 9 de agosto de 2012
DESCONOCIDOS
Desde que cumplió 100 años la abuela no dice más que tonterías, la pobre se empeñaba en que le demos su libro; uno que tiene un ramo de flores en la portada. Ni mi hermano ni yo sabemos de qué hablaba, ¿Libro? ¿Flores? Está claro que el paso de los años le afecta mucho.
Acercamos su silla a la ventana, quizá las vistas del pequeño planeta azul del que ella provenía, le devuelvan la cordura.
Paloma Hidalgo Díez (España)
Publicado en la revista digital Minatura 119
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