2691
Suele morir el alma de tristeza,
conspiradora daga que asesina
por la espalda, en la sombra, sin aviso.
Mas sabrá renacer con la belleza
vital de la alegría, que se obstina
en transformar la muerte en paraíso.
2692
Doblemente es placer el que nos llega
saltando obstáculos, burlando embates,
desafiando golpes del destino.
Cuanto más larga su órbita andariega,
más sueñan cuerpo y alma en los combates
del amor turbulento, clandestino.
2693
Quisiera amarte en pétalo y fragancia,
inmune a la embriaguez de la costumbre
que anestesia los nervios del afecto.
Amarte en escasez y en abundancia,
si amor de hierro, limpio, sin herrumbre;
y en perdurable, mágico proyecto;
y si de oro, sin plan de compraventa,
el alma en vértigo y la piel hambrienta.
2694
Mi amor por ti declarará en chantaje:
O me amas y te entregas, o me voy.
Este es mi único, auténtico mensaje,
diciéndote qué siento y cómo soy.
2695
Una alfombra en el suelo, junto al fuego.
Una música clásica, sedosa.
Un mutuo, intenso, silencioso ruego
de comenzar el juego.
Y un desnudo voraz que a otro se adosa.
FRANCISCO ÁLVAREZ HIDALGO -Los Ángeles-
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