miércoles, 15 de agosto de 2012

17


Véanlo en su elemento. Es que sufre y le gusta
expirar en el juego atrevido.
Déjenlo que asista a sus nocturnas muertes,
nadie afecte
su libertad entendida como herirse.

Nadie toque
su libertad ni siquiera
con la hoja de un lirio. Es lógico
que todos lo miren con reprobación;
pero hay que dejarlo que se desfleme y exude
los líquidos de su imaginación excesiva.

Jorge Leonidas Escudero (de su libro “Los Grandes Jugadores”, El cero y 36 poemas vecinos, sin sello editorial, ciudad de San Juan, provincia de San Juan, la Argentina, 1987)

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