Siempre quise estar cerca de tu sombra... en la cuál siento el aire fresco que bulle por los bajos de las ramas que te cubren...
Muy pronto dejaré de respirar el aroma que vuela y revuela por la cima de la esperanza que nunca perdí... y espero recoger en los entresijos del alma que te acompaña...
Y ya sentado en los escalones que suben al sagrario de los conversos... me sentí asolado por la conjura de un amanecer donde ya el gallo se había adelantado a las manillas del reloj de cuerda...
Pero aún todavía... no es tarde... ni quizás temprano... para rendirle pleitesía al búcaro de agua fría... que riega los recuerdos guardados en el cajón de los sueños...
Rafael Gil
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