Inevitablemente los años pasan y nos dejan huellas imborrables en el alma y en la piel,
recuerdos de momentos vividos unos dulces y otros amargos.
La vida sigue su rumbo y seguimos viviendo sin saber el futuro,
pensé que todo había acabado para mí, de repente
te cruzaste en mi camino como un ángel guardián cuando menos te esperaba.
Llegaste para quedarte y alegrar mi vida que estaba vacía,
me has devuelto la sonrisa y el brillo a mis labios secos iluminado mis días que ya se habían apagado por el paso de los años.
Llegaste acariciando mi piel de otoño, cuando no creía volver amar me diste seguridad,
aún que las hojas de los árboles caigan de maduras
nunca pierden su belleza y aroma,
solo cambian de color pero jamás su esencia,
siempre queda amor y pasión en el corazón para compartir con alguien especial.
Gracias... por existir y estar en mi vida, gracias por tu cariño y compañía, acaricias mi alma con cada detalle, cada palabra de aliento que me das.
Vives en mis sueños y en mi mente, me haces sentir viva y mujer deseada en mi otoño,
cuando había perdido toda ilusión.
Angelica Bueno -Honduras-
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