miércoles, 10 de octubre de 2018

EL ÁRBOL DE LAS PALABRAS


Del árbol de las palabras
cayeron éstas como piedras
lanzadas en el estanque
de tu marchito jardín
donde ondulantes rajaban
el paso adelantado de mi sentir.

Y se lamentaba mi boca
del roce de la lengua
permaneciendo cerrada
era así que nos entendíamos
detrás de las atrancadas verjas.

¡Y grito!. Ahora ya sé que me oyes.

Y la lengua dice... no te me adhieras
ni te adhieras a mi gusto
ni a mi risa, ni a mis celos, ni a mi rabia
porque en uno de esos lances
quebraré tu esperanza llenándote
de ausencias, midiéndote las distancias.

Figurarán mis palabras
decretos manifestados a la intemperie
pensares expuestos al pantanoso proceso
del olvido de labios acartonados
de pérdidas de inocencias
de rotura de cristales que representan
esa imagen que no te agrada de mí.
No te sorprendas si así ocurre,
tú lo provocaste usando como arma
la retórica de inventarnos desde la esencia.

Yo desnudaré la palabra.

Tú la vestiste de locura
desde la mentira nombrada
por tu garganta rogándome
que no te borrara de mi mirada,
que no te olvidara de pronto
porque me extrañarías.

Maria de Paz

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