Querida Aurora:
"Antes era todo para mí caminar". Era encontrarte, era vivir, era verte, ¡era gritar que te quería con aquellas ganas y con mis profundas ansias y con todo lo que me sobraba para estrechar, imaginar... "apretar"!.
Era
en una calle, la calle de los encuentros, calle o importante lugar, común calle que pronunciar su nombre y no decirte que significaba, no fuera relativo; del beso aquel y en donde pisaba, firme estabas.
Siempre hallaba de ti, lo tuyo, lo que hasta hoy sigue y seguirá profundamente siendo para contarlo, así no sean los tiempos, lo único que guardaba, que guardo, que se quedó, que me penetró, que hoy nunca pierdo y que a diario se habla, en forma, aunque suene turbio repetitivo y necio, y en lo mío, la siempre lírica: ¡en un buen amor!
Ahora que te veo
ahora que me ves,
que no sigo aquella ruta
que no habrá más encuentros
que oirás del grito entre otros, siempre un amor pero no será más mío, allí... donde te conocí:
Habrán otros encuentros
habrá más amor
pero como los míos, pero como los míos, los míos jamás.
Ahora Yo estoy aquí
y te veo, y me ves,
ahora no son más pasos hacia ti,
ahora tu vienes, y al tocar, tú al tocar, seguro, certeza que puedo entrar y consolido en esta entrada: ¡Que estoy vivo para ti!.
Reyvik.
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