Golfo es no sabe amar mi corazón.
Cantante charlatán no para de reír y no hila en el amor.
¿Qué hacer y cómo actuar con un sonriente corazón?
Irreverente juguetón, en lo sentimental su risa es un caudal.
Dice que soy suspiro en la mar – ¡y a mí no me envuelves
en tartamudo hablar, de no sé qué! – enuncia,
en risa desmadejado.
A la Ciudad en que habito llegan brisas de mar,
las tardes tibias son.
Caviloso emprendo a lo largo del boulevar un rítmico andar,
y al entablar bien majo con la bella “Sardina”,
coloquio ensoñador, mi fuelle burlador se echa a reír
y tamborea: – ¡Sentimental, sentimental, vas desentonao
cambia el tumbao – cambia el tumbao.
Y aún que me empeñe en enseñar, mi corazón ya no aprendió.
De mis noches bajo los manzanos, ríe ufano.
Del Libro En las cartas que leía la Bruja de
OMÍLCAR CRUZ RESTREPO
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