Debo gritar, no hay duda.
Seguir gritando reclamante"
(Otto René Castillo)
Amanecí optimista.
Y me dije:
Cantaré a la mujer en su día.
Yo, mujer.
Buscaré en las arcas coloridas
de la mujer naturaleza
y en la belleza
y el amor femeninos,
el canto de mi género.
Pero...
Ni el viento,
ni el sol,
ni las flores,
ni los trinos,
ni las tarjetas,
ni los besos y
reconocimientos.
Ni la satisfacción
de ser felicitada.
Ni el placer de
ser amada.
Ni siquiera, el orgullo de sentirme liberada.
Pudieron traer a mi conciencia
el deseo de cantar
a la hermosura de lo bello.
Fueron:
Las casas de cartón
remendadas de miseria.
Los jardines
basureros de marginados.
La raída alegría de los trajes.
Las niñas-mujeres gastadas.
Los rostros adustos y fríos de mujeres feas.
(según el patrón enajenado de belleza, por supuesto).
Las féminas figuras de senos grotescos.
Las lavanderas manos gastadas.
Los pies callosos de caminar descalzos.
Los que me obligaron a pensar un momento
en la lejana felicidad de la mujer mayoría.
Hoy vi pasar a la vida femenina
de la mano con lo sucio,
con lo viejo y desgastado.
Y, ni aún en las noches más amargas de mi vida.
Sentí tanta pena en mi alegría.
Quise dar la espalda
a la bandada de ojos tristes
de las mujeres que pasaron junto a mí.
Desapercibidas del significado de este día.
Apreté los párpados
y el corazón me obligó a mirarlas.
A observar el áspero abismo de sus rostros.
Y... ¡Cuánto dolor me costó aceptar que existían!
Hay, en el fondo de estas mujeres,
me dije:
Mucho miedo.
Mucha pena.
Han salido a buscar,
me dije:
En algún sitio lejano
de su covacha excluida,
la ternura que les niegan.
Y, mi conciencia gritó:
En tí Mujer desempleada.
En ti Mujer prostituida.
En ti Mujer tosca y fea (dicen)
En ti Mujer inculta y gastada
¡Está la verdad!
¡La poesía está en ti mujer, este día!
Que otros poetas
más espiritualistas,
menos realista
y obsesivos con lo humano
Busquen el amor y la poesía,
en las mujeres minorías.
Al fin y al cabo, no soy poeta.
Simplemente soy una mujer que se duele
del dolor de otras mujeres.
Yo...
Mujer de sueños y utopías.
En este fin e inicio de siglo descarnado.
No oculto la oscuridad amarga
¡de mi patria femenina!
Aura Violeta Aldana Saraccini -Nicaragua-
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