giraba sobre el yuyal
posarse parecía
en un don diego cerrado
naranja
bajó
perdido en el mar
de puntas erizadas
de enero
algo fue a buscar
en la tierra
si el viento quería
mostraba
su antifaz de pícaro
sabelotodo
benteveo
había visto descender
justo ahíí justo ahíí
algo oscuro
un abejorro
mariposa negra
o el salto de un grillo
¿quién sabe?
sabe el benteveo
que bajó a comer
ojo aguja
su puntada en el agua
seca
olivillos grises
gramilla
ortigas
de tallos quemados
un jazmín
no me olvides
que cayó de mi patio
después el vuelo
y adiós
todo
fueron segundos
ahora
pierdo la mañana
por el rayo negro y amarillo
¿cómo puede deshacerse
el tiempo
en una sombra
iluminada?
¿qué quiero saber
que mi perra
despreocupada
entiende
y se echa a dormir
después de la visita
desatenta?
los versos rozan
la orilla del silencio
un contorno
de restos gastados
algas huesos pinzas caracoles
el secreto permanece
bajo la línea
de flotación
benteveo
dibujado minucioso
regalado de la belleza
cada trazo
en picada sobre el día
levantás tu alimento
y te vas
anunciando el instante
tu reino
Del libro “Libro de horas” de
LAURA FORCHETTI -Argentina-
Compartido por Rolando Revagliatti
No hay comentarios:
Publicar un comentario