viernes, 28 de julio de 2017

EQUILIBRIOS DE MAYO


El Sol castiga el barro de la plaza
las lentas, azules tardes de mayo.

Yo, a la sombra, bajo el túnel
de buganvillas que revive verde
de su esqueleto gris del invierno.

Una coral de gorriones destruye
el silencio de este poema. Cantan
al vuelo principiante de los pollos
que deciden abandonar sus nidos.

En trémolo equilibrio,
desde las revueltas, vetustas tejas
de la nave central de la iglesia,
logran alcanzar las ramas más altas,
las que despeinan el tupido templo
de acacias que me cubre.

Mientras tú, que en la diminuta bici
rosa de tus cinco años, logras
tus primeros vuelos sin ruedines,
ante un flácido pollo muerto,
aún sin plumón, te has detenido.

Voraces, un incandescente enjambre
de hormigas se apresura a trocearlo,
portearlo hasta sus oscuras, secretas
despensas invernales.

También, curiosa, aprendes
que la muerte es lance imprescindible
para el equilibrio de la vida.

Leopoldo Espínola Alanís (Sevilla)
Publicado en la revista Aldaba 33

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