Pasaste por mí como la lluvia,
humedeciendo mis raíces;
fluyó por mí la savia con bríos nuevos
y nacieron hojas en mis ramas de barro.
Eras un destello de sol,
en el umbral umbrío de mi concha cerrada,
como un rayo de luz en las tinieblas,
bajo las losas de las tumbas frías.
Con golpes de miel, rompiste la coraza,
en tus manos, las perlas eran brasas de agua.
Todo lo tomaste, todo te lo daba,
hasta los capullos de mi soledad se abrieron
y cayeron los pétalos, marchitos,
bajo tus pies de luna y viento.
SEVERO INSAUSTI -Venezuela-
Publicado en Estrellas poéticas 57
No hay comentarios:
Publicar un comentario