martes, 18 de octubre de 2016
XXIII
Como un nido de barro
era mi casa
con paredes y cal
en blanco y rosa.
Eran lindos colores,
sí eran lindos.
La cal eran las piedras
de un pozo hondo.
¡Qué fuerte brillaba el sol
desde allá abajo!
En el pozo había pájaros
y sombras
pichones que caían
de los nidos.
Mi pueblo era pequeño
hija
como todos los pueblos.
Del libro “Aquí no vive nadie” de Luciana A. Mellado -Argentina-
Compartido por Rolando Revagliatti
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