jueves, 20 de octubre de 2016

RECUPERANDO EL TIEMPO


No es cierto que
haya perdido el tiempo,
que sea necesario
salir a buscarlo
en algún recoveco
de una galletita o un sendero.

Cada arruga ,
cada coyuntura dolorosa,
lleva impresa la huella
del niño perpetuo,
cada músculo seco
el trazo recurrente
de las manos
que tantas veces
deliciosamente
se aposentaran
sobre la piel
ahora desandada.

Queda la ira
del amor que no muere,
las pasionales fiebres
ruidosamente atesoradas,
libres en su inmanencia
las estructuras
de la memoria.

La esperanza
de un amor, ya situado
fuera de los relojes
y las bombas de tiempo
que conforman
la fatal biología
en cada núcleo
de cada célula
del viejo cuerpo.

Del libro El jubilado de Alfredo Villanueva Collado -Estados Unidos-
Publicado en Editorial Alebrijes

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