Que bonita tu mirada,
Es como el sol matutino,
Todo lo resplandece,
Y lo hace mas divino.
Y tu preciosa sonrisa,
Me extrémese el cuerpo entero,
Y nace en mí un amor,
Es un amor verdadero.
Fuego recorre mi piel,
Al mirarte en mi camino,
Estoy seguro fue Dios,
Que te puso en mi destino.
Cada que yo te miro,
Siento mucha alegría,
Antes de conocerte,
Esto yo no lo sentía.
Quisiera ser un pintor,
Para hacerte una pintura,
Para siempre dejar plasmada,
Tu linda y bella hermosura.
Ramón Alberto Valenzuela Ceceña -México-
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