Cual cordero colérico y equivocado
menosprecié a mi vehemente Pastor,
inexcusablemente egoísta transitaba
desconociendo el sendero de fiel Dios.
Entrañablemente mi buen bienhechor
observándome me distinguió perdida,
ingresó a mi vida colmándola de afecto
protegiéndome con fe y etérea valentía.
Con inconmensurable afecto me mostró
mi misericordioso e indestructible Pastor,
que su espíritu, alma y sangre él prodigó
para ahuyentar, de mí existencia el dolor.
En el momento en que estuve rescatada
y me reencuentro reintegrada a su redil
en vez del correctivo que mi yerro mereció,
piadoso y sensitivo en su espalda me llevó.
Ya existiendo en el hogar eterno sabré valorar,
proclamando la historia del que me vino a salvar,
hermano que andas perdido Jesús te busca a ti
ven rápido a su lado… Que con Él existirás feliz.
NANCY BEATRIZ FUENTES -Uruguay-
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