Mi niño poeta
que hila palabras,
hilvana versos
y teje estrofas.
Transcurre de noche,
le ruge a la luna,
camina entre nubes
y suspira ilusión.
Riza deseos
y sobre tu claro vientre
quiere trazar
un sinfín de constelaciones.
Danza con hadas,
siguiendo tus pasos
vira a la izquierda
y tatúa tu risa.
No admite aversiones,
entiende de amor,
de entrega total
y asumes los riesgos.
No sabe olvidar
los grabados en tu piel,
la luz de tus ojos
y el brillo en tu alma.
Se arrulla en tus alas,
al ritmo del trino
que anuncia el alba
y nuevo designio.
Que solo en veces,
despierta de día,
esparce pasiones
y un mar de alegría.
Habita en mí,
me dicta poemas
que hablan de ti.
Mi niño poeta
no quiere
dejar de escribir.
ERIC URÍAS
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