jueves, 26 de marzo de 2015

STRINDBERG ESCAPADO DE LA SEÑORITA JULIA


 La sangre prende como fuego sobre la nieve, determina el fantasma de Strindberg y recuerda las antorchas por su cumpleaños en 1912 y presencia sus relámpagos desde los coches policiacos que se acercan porque alguien vio caer fulminado al hombre y…
¡Esa suerte de fantasmas deleznables que espían detrás de las inhóspitas ventanas! Strindberg recuerda
más, el cuantioso dinero recaudado para otorgárselo como Anti-Nobel y del que sólo le queda una moneda sin otra con la que tintinear. Esa moneda que parece flotar porque su mano no es visible. Como “flotó” en su otra mano el cuchillo que sobresale del cuerpo cual un túmulo. Ah, sobre la nieve, la sangre prende… Los fantasmas no tienen sangre pero pueden celebrar ceremonias que convoquen la de otros. “Como la sangre del primero de los académicos que he matado decidido a iniciar mi histórica venganza… ¡Premiaré a todos y cada uno, sí, los…!”

Del libro Cuentos de la colección Estocolmo de FRANCISCO GARZÓN CÉSPEDES

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