jueves, 26 de marzo de 2015

METAMORFOSIS


Rendida por la extenuación te sueño,
aunque fuiste jazmín de un solo día,
un día que llenaron de alegría
tus abrazos de músico risueño.
Era tan desatado el dulce empeño
que mis ojos lloraban ambrosía,
que tu lengua libaba con hombría,
seguro que tu duende era mi dueño.
Mas solo fuiste ese jazmín baldío
que forma nido unas pocas horas
y huye de responsabilidades.
Yo mudé mi cristal en hierro frío
que brilla con la luz de las auroras
y busca en cada una liviandades.

Maria Oreto Martínez Sanchis

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