jueves, 26 de marzo de 2015
DRAGÓN / EPITAFIO IV
DRAGÓN
Yace, ausente, en la fría tierra, entregado a su paz, a la paz de los derrotados que un día vencerán.
Se revuelve, amorfo, en redobles de cavernícolas gotas de agua salada, empeñadas en caer, en abrirse como balas desangeladas, impolutas, intransigentes, inofensivas e inútiles.
Vuela, enfrentado al viento, completo, testimoniando un ser que se ha deshecho de complejos y apreturas, vociferando, ahondando su fuego en su destino, como pan, que tostado, alimenta…, como sueño que siempre está pendiente de haber sido realizado, de haber sido satisfecho, de haber sido deteriorado…, pero impune, inhumano, indecentemente vivo, resucitado, indagado a cada paso, a cada tempestad, a cada una de las desdichas que el ser humano le hubo confiado…
EPITAFIO IV
Tengo esta tumba guardada,
“pa” enterrar a mi mujer,
no se si estará enterada,
pero tú si has de saber,
que la muy puta taimada
aquí me enterró ayer.
Julio G. del Río (Valencia, España)
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