Sepia y raída
Queda la memoria
Sin tiempos hilados.
Un triciclo desvencijado
Traza curvas en el patio
Un chirrido de goznes corroídos.
Cuerpos, en la acequia, flotando
Dibujan declives
Mientras el jardinero viene con sus uñas sucias.
Quieres y no puedes
Ladronzuela de conciencias
Hay lozanía en el recuerdo carcomido.
Tintas desleídas por lacrimales generosos
Mares de incienso y pecados mil
Tras las puertas cerradas.
Siento la contrariedad atemporal
De tu llamado licencioso, díscola arremetes en mi boca
Mil deseos arrojados, amoratados círculos
Escondes tras el cristal maquillado
Sepia son los besos perdidos
Bajo el poema con sabor a ácaros huérfanos.
Valentía has tenido, has devuelto la mirada
Tras los rododendros en primavera
Buenos son los acontecimientos cifrados en los ojuelos
Mares imberbes que sueñan a primogénitos avenidos
Ya retumban los cimientos, las bombas caen en la ciudad
Hombres se desmiembran igual que ícaros destronados
Mil retorcidos fuselajes siembran los montes
Nada queda sino dejar envejecer las cartas
Donde la última vez besé el aroma vestido con tu nombre.
Santiago Pablo Romero -Triguero-
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