Mi alma grita en medio de la desolación
en el instante sublime de entregar el corazón
doblando rodillas suplique compasión.
El grito anhelante,
sediento de amor
este presente inimaginable
en el momento preciso
para entregar el corazón.
Obsequio grandioso que guarda el sentimiento,
el mundo cambió
en ese preciso momento.
La mirada inquisitiva, donde la pasión
se desborda en emoción
de este sublime momento de amor.
Desafiando a la razón
para no dar cabida al temor
ya que se debe de entregar el corazón.
Vedado por nuestro temperamento imperante
ocultando ante el mundo
lo verdaderamente importante.
Desafiando corazón y existencia
ansiando no alejarnos
en el instante sublime de entregarnos,
queriendo escapar
y a la vez anhelando no poder librarnos,
aquellas caricias
que perduraban al concedernos
pidiendo al tiempo
clemencia para no separarnos.
Mi hombre, mi ángel,
mi mundo, mi existencia,
salvador de mi inconsciencia
protector de mi alma y mi presencia.
La vida me dio el deleite de encontrarte
para poder entregarte
alma, corazón, para amarte
Sandra Méndez -Guatemala-
No hay comentarios:
Publicar un comentario