Tan solitario es el camino
como crece el velo de los años;
una voz desesperada cantando,
desafinando vehemencia
junto a ese olvido directo a la densidad
que amortiguo disiparse.
Impasible, luego, inaccesible,
como nunca reto preguntarme
cuando tras la puerta se pierde
la largura de mi silueta.
MANUEL JESÚS GONZÁLEZ CARRASCO
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