Me gusta la gente que sabe apreciar la belleza del mundo,
la gente que se pregunta a donde van a parar las hojas secas de los árboles,
que disfruta mojarse bajo la lluvia y que sabe existir con intensidad...
Admiro a la gente sensible, creativa, honesta, que disfruta escuchar,
y sobre todo a la gente que teniendo los pies en la tierra es capaz de
llevar en la mente un mundo mágico y distante.
Escojo a las personas por su esencia y contenido, por su sensibilidad,
su pasión, su entrega y su fe en lo humano. Con esas personas comparto
mi diario vivir, mi ser y mi soledades.
El valor de un ser humano esta en su fuerza interior, las personas que merecen
la pena y la alegría son aquellas que tienen el alma noble, la mente llena de
preguntas y la lengua como un látigo dispuesto a defender la verdad.
Del libro Manifiesto al espíritu de MAYDOLL MORALES PÉREZ
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