La lluvia, ducha del campo,
Que moja la noche inmensa.
Quiere lavarle, a los vientos,
Las incumplidas promesas.
Mientras tanto, el hombre duerme.
Y el viento, perro sin amo,
Por los caminos de pierde.
Se pierde aullando en la noche
Y le lame las ventanas.
Donde, entre sueños, esconde
El hombre sus esperanzas.
Pero la noche no duerme.
Siempre vela y siempre guarda,
Para el día de mañana,
La luz que la noche pierde.
Pedro Jesús Cortés Zafra -Málaga-
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