miércoles, 15 de mayo de 2013
LEJANÍA
Cuando sientes que alguien está mal,
pero amordazado por las circunstancias
no puedes dejar de imaginar que el sufrimiento
es resignación,
crees que la extrañeza se palpa en la lejanía.
Escuchas unos tacones lejanos huir,
como acorralados en una telaraña de tiempo,
y enmudeces
y dejas que la tristeza te atosigue unos segundos quizás.
Mientras,
piensas que quién colocó cada ficha de este mundo
en su lugar
no era muy cabal por injusto.
GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-
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