Hoy lo pinté
de blancas azucenas
su cara color celeste
y un lazo blanco en su
rubio cabello.
Descubrí su alma
¡tan pura y blanca!
suave y diáfana
su tersa piel.
Su cuerpo es de risas
vientos y enormes nubes
que flamean constantemente.
Sus manos son estrellas
siempre titilando a su derredor.
Pinté su proximidad
con luceros plateados
y dorados como el astro Rey.
También diseñé
blancas palomas
que deseaban acercarse a Él.
Mi cielo es fresco y lozano
de melódico vaivén.
La Luna la perfilé
enorme y bella...siempre
esperando a su amor.
La lluvia deseaba acercarse
entonces la maquillé
como el agua más cristalina
clara, transparente y suave.
Sus pies los dejé descalzos
para no dañar a nadie
que deba acercarse a Él.
¡Mi cielo quedó tan lindo!
Y allí lo dejé , tranquilo...
Meciéndose plácidamente
entre la luna y el sol.
Sil Cari -Argentina-
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