jueves, 23 de mayo de 2013

HORIZONTE DE ESTANTERÍAS


En el picudo horizonte de estanterías
las manos de las cajeras inventan postales terrestres que tapan las ojeras de quién no conoce el arte de amargarse la vida.

Una lupa ronda contra la hormiga ardiente.

Las nubes tienen las rodillas como cuevas.

La vida dice arriba las manos y no tiembla
cuando con sus gafas negras,
la cajera rocía los campos de amapolas que se yerguen como picudos horizontes de tierra.

La cajera de ojeras amargas tiene unas manos que parecen postales.

Y si comes lo que el viento recoge
serás la simiente de la invisibilidad
del horizonte de estanterías.

GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-

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