Ese, ese ojo que desnuda,
ese, apártalo de mi cuerpo.
Esa, esa boca que besa,
esa, no la poses en mis labios.
Esa, esa mano que acaricia,
esa, aléjala de mis senos.
Ese, ese pensamiento que sueña,
ese, escóndelo entre algodones.
Ese, ese sueño que te atormenta,
ese, olvídalo en el trastero.
Esa, esa ilusión que te encandila,
esa, déjala correr si ataduras.
Esa, esa cadena que te ata,
esa, rómpela en cien pedazos.
Esa, esa libertad de la que gozas,
esa, no la pierdas nunca.
Del libro inédito El beso de la muerte de JOSÉ LUIS RUBIO
Precioso poema.Saludos
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