Porque la muerte es inmortal,
no cesa el morir.
Porque el nacimiento es inmortal,
no cesa el nacer.
Porque la vida cesa,
es, claro, mortal.
Si cesara el morir y cesara el nacer,
cesaría, para siempre, el vivir.
Y yo, y los poetas, dejaríamos de escribir.
Publicado por
MARÍA JOSÉ BERBEIRA RUBIO (Castelldefels) en su blog dondehabiteelolvido-airama
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