Para unos es un puente y para otros un túnel,
puente de pasar despacio, túnel de pasar deprisa:
por la ciudad me desplazo, ni despacio ni deprisa,
pues la ciudad es toda mía, es una ciudad vacía:
recorro las avenidas, que es, por donde el agua venía,
calles, plazas y callejuelas en donde el agua se
entretenía, al salir de la avenida, ya vencida.
La ciudad testigo muda de antes y ahora,
como yo testigo soy, ahora. Hoy es un 15 de Agosto,
día del “gran sopor” para unos, y “la mar de divertido”
para otros, todo el mundo lo celebra por gusto
o a la fuerza, pero lo celebran todos.
El que fue a países lejanos de oriente u occidente,
pudo conocer a chinos, indios de la india
y de Colón o africanos de color de dulce chocolate.
Paseó por bazares, mercadillos y puestos de ventas
varios, compró, comió, y quizá hasta vomitó,
por no estar acostumbrado a suculentos bocados
de lagartijas diversas, insectos estereotipados,
y peces de río o mar rebozados, con harina de garbanzos.
El que se quedó aquí en la gran ciudad,
por que marcharse no pudo, disfrutó de alicientes
sencillos, que el que se fue no tuvo y, aunque
no pudo ir allí, al otro extremo del mundo,
por no permitírselo el bolsillo, también se vio rodeado
de gentes diversas que por la ciudad pululan;
chinos mandarines y cantónales, con sus bazares abiertos
de noche y de día, durante los cuatrocientos días
que el año tiene, por lo menos para ellos.
Si te has quedado a la fuerza, que es como hay
que quedar, para así poder sentir el vértigo
que la soledad da dentro de la gran Ciudad,
habrás aprendido, quizá, más que yéndote allá,
allende los mares, disfrazado de turista, “hueco”,
y despojado de hombre.
Julio Guzmán Sanchis.
No hay comentarios:
Publicar un comentario