Me voy. No te diré adiós,
estaré lejos,
entre cementerios olvidados.
¿Ves?, allá en la lejanía
brota la soledad,
y en la tierra,
en este recodo de lágrimas,
ya no crecerán las rosas de junio
que cada mañana
a tus labios incendiaba.
Me voy. Ya es tarde
para tomar el tren de la despedida.
Ahí te dejo
mi lluvia mojada
mi suspiro roto.
Cuando tengas tiempo
revisa el paisaje que te di
y si lloras, es que quizá,
me quisiste un poco.
Juan Elmer Caicedo Niquén
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