domingo, 25 de noviembre de 2018

LAS CIUDADES DEL ALMA


Ha roto el silencio de su voz
con un martillo de incesante locura,
comprando las deudas de la ira
y sorteando desiertos de terror,

ha debido ser, quizá, un error,
caminar sobre el duro asfalto
dentro de las ciudades del alma,
en cualquier caso, resiste al dolor,

la etérea estructura del alma
perdida en los confines del ego,
se manifiesta en hormigón y acero
con ventanas de sucio cristal,

al dictado de la razón, sucumbe,
al miedo a la pérdida, se aferra
y pervierte en fumarolas de ácido,
corroyendo los sentimientos,

los perros y los lobos aúllan,
son la constatación de la lejanía
en la que el alma encarcelada,
perece solitaria en el frío suelo,

y aún así, el alma es un soldado,
que batalla en las miserias de la vida,
que vence y es vencido sin honores
y arrastrado por el fango de la acera,

si, el alma está en una guerra continua,
entre ella, el corazón y la razón,
donde la locura florece en pétalos negros,
y el corazón sangra herido,

la muerte es la única vencedora,
arrasa el cuerpo y liba la sangre,
se lleva presa al alma a un lugar
donde la luna no excita al lobo.

Angel L. Alonso

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