Vengo del sur, andaluz de pura raza
con mi sombrero cordobés y mi jaca jerezana;
donde los hombres no escriben, lo que vale es su palabra,
de allí son mis mayores, de allí toda mi casta.
Fui el primogénito de un honrado gaditano,
el espejo donde se miró el alma mía;
aquel hombre sencillo de temple serrano,
la honra era su ley y la virtud su guía.
Cuando el hambre apretaba, él con sus pies en el suelo
con resoluciones firmes y varonil constancia;
guardo en mi mente, lo que me habló tan serio,
en aquellos momentos tiernos de mi infancia.
Su amor y sus principios de grandeza
se revelaban en su alma dolorida;
era un anciano y llevaba sobre su cabeza,
los disgustos y las enseñanzas de la vida....
Se callaba su llanto y se tragaba sus dolores,
y sólo en la linea recta tenía sus ojos fijos..
daba buenos consejos y derramaba amores,
trazando la senda y el ejemplo para sus hijos.
La nobleza del alma fue su nobleza,
el deber cumplido fue su gloria;
fue pobre pero llevó con humildad su pobreza..
y dejó escrita la pagina más grande de su historia...
Y aquí dejo para que lo lean
los versos de mi pluma que para este hombre sean...
RAFAEL CHACÓN MARTEL
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