Cuando la tarde llegue y la noche caiga
y todo lo cubra con su manto negro,
allí, entre las sombras,
sentirás mis pasos alejarse en silencio,
como andando en el campo donde rondan los muertos
y sabrás que he marchado
cuando mires al cielo y todo esté apagado;
verás como la alondra, en completa tristeza,
se para en una rama y su canto ni sientes,
y sabrás que he marchado de tu lado por siempre.
Yo quedaré olvidado, porque así son las cosas,
y me recordarás cierta fecha del año.
Quizás en ocasiones mi recuerdo te llegue
cuando la lluvia caiga y su caída suene
como un canto de agua golpeando las baldosas.
Y así recordarás que me gustaban
esos días lluviosos
y tal vez pensarás que eso era algo morboso.
Y yo seré en tu vida como un cirio apagado
que llevas en tu vida tú solita guardado.
Y llegará el momento que vengas a buscarme
a éste, mi nuevo huerto,
donde están los amores de almas que no han muerto.
Y partiremos juntos, con la lluvia y el viento
y así continuaremos hasta el final del tiempo.
Lorenzo Martin -Estados Unidos-
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