Absorto, pensando,
fijo mi mirada en las plantas que me rodean.
Miro el pulular de las gentes a mi alrededor,
caminan, como sin sentir,
pero llevan sus vidas a cuesta,
sus caras denotan; unas su felicidad, otras sus sufrimientos,
ajenos a su entorno
pasan junto al niño feliz y juguetón,
o retirándose del indigente
que se cruza entre el caminar de la gente.
Me abduce una abeja deteniendo su vuelo en una flor,
libando pasa unos segundos, alegre se eleva.
Mi vista se guía por la brisa,
que me lleva, a unos enamorados que se besan,
hermosa mujer exhibiendo su belleza,
sus labios de color grana,
competía con el rojo de las Dalias.
Mi tranquilidad, me transporta a mi juventud
con los deseos de cambiar el mundo,
pienso en la maldad y en la bondad
me pregunto,
¿cómo un mismo ser puede tener dos corazones…?
-deduzco que uno es falso-
recuerdo gente que pasaron por mi vida
demostrándome la fealdad de su existencia,
me alegro de haberlos rechazados.
Reflexiono sobre mi condición humana
intento hablar con mi interior
-es difícil, pues no soy perfecto-
pero contento por el reparto, que en la vida me ha tocado.
No quiero más muertes innecesarias,
quisiera que el mundo fuese más equivalente
que el margen entre la riqueza y la pobreza
disminuyese la distancia.
Que los pueblos más arcaicos,
tengan la claridad para evolucionar.
Que el hombre pueda trabajar,
la mujer lo pueda acompañar en igualdad
para que el niño; pueda comer, beber, saber, soñar y jugar.
Que el armamento desaparezca de las fábricas del mundo
y las fronteras desaparezcan en el planeta
para poder transitar libremente,
sin desestabilizar a los demás.
¡¡Vivir!! Vivir en armonía
comprendiendo a los otros sin mirar.
Me despierto del sopor del pensamiento,
Y todo parece igual,
Pero me fijo al momento,
de la flor que ha abierto sus pétalos
y una mariposa intenta libar,
me seduce la Libélula sobre los nenúfares del estanque,
pero decide marchar,
los alevines del mismo, parecen que juguetean,
en un mundo sin par.
El Sol sigue su camino,
el ocaso llegará dándole paso a la Luna,
que dará luz a la noche
para así poder soñar.
Roberto J. Martín
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