A quién hago daño. Si sólo te amo.
Si caricias se tornan mis manos.
Cuando nos miramos.
Cuando nos hablamos.
A quién hago daño.
Si tanto te amo.
Si en cada estrella.
Si en cada plegaria.
La dicha buscamos.
A quiénes hacemos daño.
Si el amor nos encontró.
Si la misma esperanza nos unió.
Si el mismo sol nos incendió.
Cuando todo se aleja.
Todo más nos acerca.
Ni el egoísmo ni la envidia
nos atraparán en sus celdas.
El amor nos contiene,
nos desborda y retiene.
Más juntos que siempre
en un eterno septiembre.
Nos condena un pasado.
Nos libera un ahora anhelado.
Nos ofrece la vida sin pensarlo
un largo camino para amarnos.
Y no habrá fuerza alguna
con sabor a destrucción
que rompa la fortaleza
edificada en mi corazón.
Y aunque duela la distancia
de mis seres queridos.
No apagaré la pasión
que me dice que existo.
Y seguiré sumando
la felicidad que ansiamos,
en cada ilusión, en cada sueño,
en cada gesto, en cada rezo.
Y sin dudarlo. Y sin buscarlo.
Se agiganta e intensifica.
La tarea de amarnos.
Eduardo N. Romero -Argentina-
No hay comentarios:
Publicar un comentario