Busco la sabiduría en los quehaceres cotidianos de la vida y me decepcionó a cada paso que voy dando.
La savia se renueva desde adentro en el árbol y por eso crece, se reproduce, alcanza la plenitud y se hace centenario, albergando bajo su sombra al caminante cansado del viaje.
Por fuera es un árbol más, como todos, más bonito, más feo, más frondoso o más retorcido, pero en sus raíces alberga el tesoro de su desarrollo como entidad.
No se fija en este compañero o en aquel otro, el sigue su destino y está feliz por ello.
Así alcanza su lozanía y frescura, desde adentro y la proyecta hacia afuera creando un ambiente de calma y tranquilidad impresionantes.
Solo tenemos que ir al bosque para darnos cuenta de estas cosas.
La reflexión es muy necesaria para poder comprender que todo lo bello y provechoso solo se alcanza intentando mejorar el interior.
En el árbol es innato, pero para el humano es una decisión propia.
Namasté queridos. Mi amor con todos.
Carmen Azparren Caballero
No hay comentarios:
Publicar un comentario