Vida mía,
Espero que mi amigo el viento pueda llevarte este pequeño mensaje;
Mismo que va empapado con unas cuantas lágrimas de mi corazón.
Pues a pesar de que ya no somos nada,
Y que tomamos distintos caminos quiero que sepas que aún te amo,
Aún te pienso,
Te sueño y te necesito.
Aún me sigo preguntando: ¿Por qué te fuiste, en qué momento fallé?
Aún mi corazón no deja de doler,
Día y noche lo oigo llorar,
Y se va debilitando cuando mi pensamiento es totalmente profundo.
Ya no puedo dormir como antes lo hacía;
Ahora el frío me cala en los huesos,
Y ese vacío que está en mi cama no lo llena siquiera una almohada.
Me parte el alma que la gente nos destruyera poco a poco,
Me duele saber que ganó la envidia y que le quitó la corona al amor.
Tu fuiste ese hombre que supo cuidar de mí,
Y de mi corazón.
Fuiste esa medicina que supo curar mis heridas,
Pues con una pequeña cucharada me devolvías la vida.
A resumidas cuentas, supiste tratar a una dama;
Una dama que ahora está con el corazón roto,
La mente llena de dudas,
Y un par de ojitos dañados por la tristeza.
¿Sabes amor? Aún recuerdo que contigo hice el amor por primera vez.
No puedo olvidar cada palabra,
Cada beso,
Cada caricia,
Cada abrazo.
Me cuesta olvidar esa bella forma en la que rasgabas mi ropa hasta que ya no quedara nada,
Disfruté cuando tu sexo se apoderaba del mío,
Aún recuerdo que hasta el mismo cielo se estremecía con tus jadeos,
Tus palabras al oído,
Y esos “Te amo” que calaban en lo más profundo del corazón.
Espero que puedas leer este mensaje;
Esas letras que en conjunto te dicen:
Vida mía: Te estaré esperando,
Solo te pido que no tardes tanto.
Voy a esperarte donde siempre;
Sin importarme los fuertes soles de mayo,
¡Sin importarme ya los espantosos fríos de diciembre!
Regresa por favor, pues aún te amo y te necesito.
Mitzi Yadira Parra Ampudia.
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