¡Eres cual cálido escalofrío!,
…erizando miles de filamentos
en esos conmovedores momentos,
con suave brisa de libre albedrío:
¡Como las cristalinas aguas del río,
por entre lechos de rodados cantos!,
…con su tintinear de risas a cientos
que, tras cien remansos, frenan su brío:
¡Eres paz de inquietante condena!...
Vela al viento cual hoja de palma
que, erguida, mansamente lo frena:
¡Vivo sueño volando con su alma!...
Presto impulso que no encadena
deseos huidos de cauta calma.
Paco Aguilar i Espada
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