domingo, 11 de marzo de 2018

SEÑALAMIENTO


Después de leer algunos de mis poemas,
no faltarán las personas ofendidas,
las triviales
y
deshonestas,
los curas
y
predicadores troleros,
los doctores audaces,
tramposos
y
perversos,
y
los ilustres de alcurnia rebuscada
con fortunas sospechosas;
que decidan tildarme de idealista,
libertino,
troglodita,
comunista
y
pendenciero,
porque en mis versos se encuentran
verdades tamizadas,
que no podemos dejarlas pasar inadvertidas;
ya que a todos nos competen
y
lastiman,
amenazando con seguir ulcerando las heridas.
Intentarán acorralarme cerrándome el paso
para amargar mi vida,
me acecharán de pronto,
procurarán enlodarme,
me pondrán cortapisa
y
querrán inmolarme en su inconsciente pira,
hasta verme convertido en volátil ceniza.
Es lamentable que malgasten el valioso tiempo
y
pierdan su diaria fatiga;
porque yo,
tan sólo levantaré los hombros,
seguiré escribiendo
y
me desternillaré de risa.
Mientras ellos se morderán los labios,
se comerán las uñas,
se infartarán de pronto
y
sucumbirán impotentes...
fulminados por la ira.

Gerardo Carrascal Santiago -Colombia-

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