jueves, 15 de marzo de 2018

¡OH JESÚS!


Oh Carpintero de la luenga barba,
Oh Nazareno de los pies descalzos,
Déjame que escuche tus palabras altas
Tan llenas de sabia, de ternura y calma.

Oh Pastor, Maestro, el de miradas tiernas,
El de voz serena y de manos santas,
Jamás tú me dejes de mirar te pido,
Jamás tú te calles, moriría mi alma.

Oh Manantial de las vasijas llenas,
Oh fuente clara de preciosas aguas,
Ven a calmar la sed que me calcina,
Sacia esta sed, que en mi desierto avanza.

Oh Marinero de la saya blanca,
Oh Salvador que tus sandalias calzas,
Tu andar ligero y tu voz tan grata
Me cautivaron y me dices… anda.

Oh Paladín que sin cortante daga
Mis ataduras en la cruz soltaran,
Fueron tu boca y lengua… y la palabra,
La de dos filos tu cortante espada.

Fueron las playas, los desiertos y aguas,
Aquellos caminos donde siempre andabas,
Los cómplices mudos cuando tú me hablabas,
Y así cautivaste con tu amor mi alma.

Oh Maestro probo de palabras santas,
De miradas tiernas, de voz delicada,
Déjame en tus huellas de pisadas claras,
Caminen mis pasos… te siga mi alma.

José Rueda Ardila

No hay comentarios:

Publicar un comentario