No dejes de sonreír...
Me dijo una vez,
un anciano que estaba algo chiflado.
Vivía en un circo
decía que tiene un millón de hermanos.
Hacía reír a los niños,
a los padres y los abuelos.
Todos quedan encantados
Por un dia sin reír,
es un día perdido... eso comentaba.
Sin permiso
se metía en mi cabeza,
se sentaba en un sillón
y con una sonrisa,
comenzaba la función.
No dejes de reir
Me dijo...
Por muchos años que vivas
Si no ríes...
Siempre estarás encancelado.
El mundo es para los soñadores
los que se ríen de su propia sombra.
Reír y soñar es la tarea,
eso me recomendaba nada más salir de mi azotea.
De su boca una sonrisa me contagiaba.
Aprendí...
Que llorar puede ser muy fácil,
Lo difícil es reír.
Reír un día...
dos días...
Tres días...
Algunos meses.
Hasta llegar a morirte
¡Morirte de risa... está claro!
Esta historia comienza hoy
¡En tu propia calle!
¡En tu propia casa!
¡En el trabajo!
¡En la playa!
¡En el bar de las tapas!
Con esta carcajada,
que hoy... yo te contagio
yo quiero dedicártelo
Con este humilde poema
que salió...
De un payaso que te manda un fuerte abrazo.
Manuel Franco García
No hay comentarios:
Publicar un comentario