Es la melodía de tu silencio el que resuena en mis vacíos, la voz muda de los anhelos, cubre y arrulla con misterio los sueños, despertándolos en la infame bondad de los deseos.
Es lo que no es, lo que abraza las añoranzas, niñas traviesas que juegan a ser inquietando las intenciones con lo que quisieran, hacen su casa en esos ojos color miel, los que como el buen vino su color embriaga sin beberlo.
Es el terso de tu piel desconocida la que compra deseos con su inocente sensualidad, vende silencios por versos, y regala suspiros a cambio de abrazos invisibles.
Luis Emilio
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