Venceremos las últimas fronteras, esas que impiden que
nuestras almas puedan encontrarse para que al fin podamos con sinceridad desnudar los sentimientos
tal como los llevamos dentro y vibrar no sólo al mirarnos sino dejar fluir los diques que por centurias
hemos contenido sin saberlo.
Sé que he probado el dolor una vida entera y que ahora es el
tiempo de curar el alma. Sé que debo saber ser paciente y eso es momento de aprenderlo.
Tú recién empiezas a movilizarte
y yo vengo corriendo contra el tiempo a sacudirte para que
despiertes totalmente. Tu eres dueño de tus tiempos y al verte taciturno,
dormido más profundamente, a pesar de haberte explicado la
urgencia de los tiempos, pues, quédate dormido y despierta cuando
quieras. Quédate anclado en lo profundo y has tu camino libre y
lento al compás de tu música entre caracolas efímeras y estériles.
No puedo quedarme demorada
en esta esquina, despertándote como niño. Ya eres hombre y no puedo esperar que demores tanto
tiempo a que despiertes. Quédate entre la nieve y tus frazadas contemplando los bellos paisajes invernales
que aquí también es invierno, al igual que vos también tengo frío, sólo que he aprendido a
saber esperar al que sé que viene en camino.
No conozco su cara ni su vida, pero confío que lo sabré descubrirlo
entre la gente, como hice con tu mirada, tus signos y tu piel.
Estoy orgullosa de haberte encontrado después de buscarte
tantos siglos. Y a pesar de ello, nunca pudiste probar el néctar de mi piel. Cumplí mi tarea de informarte
y decirte que te amé, como nunca antes lo había hecho. De desanclar y cortar el karma que nos ataba
y liberar a las nuevas generaciones, así los míos y los tuyos, quedaron liberados de tanto peso cósmico
vigente.
Ahora son aves livianas surcando el cielo límpido y dinámico
para que ellos encuentren sus senderos libres del lastre que nosotros cargamos tanto tiempo.
Ellos encontrarán sus nidos de caricias y ternuras. El sol brillará en sus cabezas para prodigarse,
cual cascada lavando las centurias ya pasadas, los mimos y los besos que nosotros nos negamos.
Un arco iris coronará todos los esfuerzos de nuestra descendencia, y la felicidad será su compañera, mientras vos seguirás durmiendo tu sueño centenario
Juana Soria-Argentina
Publicado en Estrellas Poéticas 61
No hay comentarios:
Publicar un comentario