lunes, 17 de octubre de 2016

TÚ MI SABIO NAVEGANTE...


Tus labios rozaron sublimemente
la piel de mi cuello, los sentí suaves
como el rocío, así te adueñaste
de todo mi cuerpo y elevaste
mis pensamientos.
Y fue ahí... donde tu cuerpo
se puso como mar embravecido,
mientras, mientras me sentía
cual navegante a merced de tus
sensuales delirios.
Cual fuertes olas tus brazos
me abrazaron
y me llevaron a las costas
de tu pecho, donde mi respiración
se estremeció y donde la tuya
forma un vaivén de fuego
en tu aliento.
Náufragos en un sólo ritmo de sabor,
calor y tiempo, nos entrelazamos en un sólo cuerpo, entre besos, abrazos y caricias nuestros cuerpos se fundieron hambrientos.
El tiempo se volvió invisible,
pasaron las horas, los minutos y segundos, hasta desvanecernos entre frases sin palabras, llenas de gemidos y pasión sin frenos,
donde tus manos recorrieron
sin fuerza las sendas
de mi desnudo cuerpo
y desembocamos en el puerto
de tu pecho, que como un sabio
navegante te apoderaste
de mi voluntad y mis deseos.

LesRg -Costa Rica-

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