martes, 18 de octubre de 2016

INTRODUCCIÓN


La tierra fértil torna en erial,
los ríos en cloacas pringadas,
los bosques en páramos yertos
la atmósfera espesa y aplomada.

Ya nada es como hace tiempo,
nadie escucha ni se inmuta,
resignados en espera del destino,
hemos perdido el espíritu de lucha.

Promesas vanas de florecientes
jardines, traen consigo rosas de hirientes espinas,
conflictos por necios intereses,
credos que proclaman una Paz divina.

El fondo del abismo es el camino,
mutilando sueños de embeleso,
se esconden y callan las miserias,
escudados en la idea del progreso.

Pero en lo más recóndito del alma,
alentando eternas quimeras,
suma el deseo de no aceptar,
aquello que sin remedio llega.

José Tenenbaum 
Publicado en Literarte 88

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